Impacto de la “comida basura” en la salud bucodental

La comida rápida se ha convertido en un elemento básico de la alimentación moderna. Cuando el ajetreo diario nos deja el tiempo justo para comer, es fácil recurrir al botón de “Añadir a la compra” antes que preparar algo fresco en casa.

Desafortunadamente esta no es la opción más saludable. Ya no hablamos de inconvenientes derivados de este tipo de dieta como la obesidad y la diabetes, sino que también puede aumentar el riesgo de desarrollar caries y enfermedades de las encías.

Cómo afecta la comida rápida a la salud bucal:

La sal y el azúcar

La razón principal por la que los alimentos de preparación rápida no son adecuados para la salud oral es el porcentaje de sal y azúcar encontrados en ella. Cuando se ingieren estos alimentos, es más probable que los restos se adhieran a los dientes. Este desecho de alimentos permite que los ácidos se acumulen a lo largo de la superficie de estos, que a la larga propicia la aparición de caries y cavidades dentales.

Refrescos: enemigos del esmalte de los dientes

Es muy habitual acompañar un menú de un restaurante de comida rápida con un refresco o bebida gaseosa. Al igual que en el caso anterior, los azúcares que se encuentran en las bebidas carbonatadas desgastan el esmalte de los dientes y los hace más propensos a las caries y cavidades.

La diabetes puede afectar la salud de las encías

Como se mencionó, comer comida rápida de forma regular puede aumentar el riesgo de desarrollar diabetes. La diabetes también puede conducir a problemas dentales. Los estudios han demostrado que las personas que sufren de diabetes están en mayor riesgo de desarrollar la enfermedad periodontal. Es importante para los pacientes que ya sufren de diabetes mantener un buen control de la glucosa en la sangre, lo que puede ayudar a prevenir su impacto en su salud oral.

Encontrar alternativas a la comida rápida

Si queremos proteger nuestra dentadura y promover un buen hábito de higiene bucal entre los nuestros, debemos buscar alternativas a la comida rápida. Incluso si no es posible sacar el tiempo para preparar las comidas frescas, sí que podemos hacer algo para cuidar la alimentación sin dañar los dientes. Por ejemplo, en el caso de comer fuera, elegir los artículos que son menos probables de pegarse a los dientes, como las ensaladas y otros productos frescos. También evitaremos los refrescos y bebidas carbonatadas, ¿por qué no elegir simplemente una botella de agua?

Hábitos de higiene bucal adecuados

Ni falta decir lo importante que es practicar una buena higiene bucodental. No es necesario renunciar completamente a la comida rápida, pero puede disminuirse el daño que causa. Un buen consejo a seguir sería siempre cepillarse los dientes después de comer comida rápida, pero esperar hasta unos 30 minutos después de haber comido. Si no disponemos de un cepillo o hilo dental podemos optar por masticar chicle sin azúcar. La eliminación de la acumulación de residuos de alimentos puede limitar el daño causado.

La comida rápida puede ser mala para los dientes y la mala salud oral tiene un impacto negativo en la salud general. Como con cualquier otra cosa, es aconsejable practicar la moderación. Podemos atacar una hamburguesa de queso de vez en cuando, pero ya sabemos cómo limitar su impacto, el enfoque principal debe ser siempre una sonrisa saludable.

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